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¿Qué es la Educación Inclusiva?
La Educacion inclusiva es un derecho de todos los estudiantes, no importando sus caracteristicas o dificultades particulares, impulsa el desarrollo de una escuela plural, basada en la diversidad, en la heterogeneidad de sus miembros, sustentada en el reconocimiento de las capacidades de sus estudiantes, se las motivaciones e intereses unicos de cada uno.
Es un enfoque educativo basado en la valoración de la diversidad como elemento enriquecedor del proceso de enseñanza aprendizaje y en consecuencia favorecedor del desarrollo humano. El concepto de educación inclusiva es más amplio que el de integración y parte de un supuesto destino, porque está relacionado con la naturaleza misma de la educación regular y de la escuela común. La educación inclusiva implica que todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad. Se trata de una escuela que no pone requisitos de entrada ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo, para hacer realmente efectivos los derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación. En la escuela inclusiva todos los estudiantes se benefician de una enseñanza adaptada a sus necesidades y no sólo los que presentan necesidades educativas especiales.
El concepto propuesto por la UNESCO, señala que la inclusion educativa es el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los y las estudiantes a traves de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y en las comunidades, reduciendo la exclusion en la educacion, Involucra cambios y modificaciones, en contenidos enfoques y estrategias, con una vision común que incluye a todos los niños, niñas del rango de edad apropiado, y la convicción de que es responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niños y niñas.
La educacion inclusiva responde desde la practica pedagogica y es un derecho humano y tiene su sutento tanto educativo como social.
El tema de la inclusión educativa en Bolivia es aún poco trabajado. Se cuenta con los referentes internacionales a los cuales se adhiere oficialmente el gobierno, en los que sedefine que:“La inclusión social y educativa se entienden como dos componentes vinculados, donde se acentúa la perspectiva de la inclusión como un posicionamiento ético y político frente a las formas de desigualdad e injusticia social generada en las sociedades capitalistas modernas, por lo tanto la inclusión social y también la inclusión educativa implica un trabajo que favorece las condiciones para el ejercicio pleno de derechos y el reconocimiento de una ciudadanía plena para todos los sujetos” (CIE, 2003b).
Sin embargo en Bolivia estos últimos años empezamos a hablar de la educación inclusiva, y se la considero en la ley de educación 070 avelino Siñani y Elizandro Perez
“ Atender las necesidades de formación educativa integral sin discriminación alguna, desarrollando potencialidades, capacidades físicas, intelectuales, afectivas, culturales, artísticas deportivas, creativas y espirituales.
“art 24,b) Las personas con discapacidad puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan” (convención de derechos de personas con discapacidad)
Art 16 principios menciona la inclusión sin discriminación de todos los sectores sociales con las mismas oportunidades de acceso, permanencia y transitabilidad en el marco del respeto a la diversidad
Educación especial
art 5 Promover y garantizar la educación permanente de niñas, niños y adolescentes con discapacidad o con talentos extraordinarios en el aprendizaje bajo la misma estructura, principios y valores del Sistema
Educativo Plurinacional.
Artículo 17. (Objetivos de Educación Alternativa y Especial). 3 Garantizar que las personas con discapacidad, cuenten con una educación oportuna, pertinente e integral, en igualdad de oportunidades y con equiparación de condiciones, a través del desarrollo de políticas, planes, programas y proyectos de educación inclusiva y el ejercicio de sus derechos.
Igualmente se menciona en el documento de posición conjunta de la OIT,UNESCO y OMS,
“Las escuelas especiales son asociados importantes en el sistema educativo y pueden utilizarse como recurso para que los centros escolares convencionales promuevan la educación inclusiva”. (Documento conjunto).
La inclusión comienza aceptando las diferencias, celebrando la diversidad y promoviendo el trato equitativo de cada alumno. El proceso de inclusión pretende minimizar las barreras para que todos participen sin importar sus características físicas, mentales, sociales, contextos culturales, etc.
La educación inclusiva favorece a mejorar la calidad de vida, en la que la educación puede jugar un papel primordial al ofrecer las mismas oportunidades e idéntica calidad de medios a todo el que llega.
La educación inclusiva trata de acoger a todo el mundo, comprometiéndose a hacer cualquier cosa que sea necesaria para proporcionar a cada estudiante de la comunidad el derecho inalienable de pertenencia a un grupo, a no ser excluido
¿Qué se necesita para una Educación Inclusiva?
Para combatir toda forma de exclusion educativa se necesita principalmente del respeto por la diversidad, como principio fundamental, las necesidades educativas que requiere cada estudiante reconociendo la no homogeneidad de todos.
La unión de esfuerzos y la lucha por la satisfacción de las necesidades individuales de cada estudiante en su aprendizaje.
La Declaración de Salamanca (UNESCO, 1994), documento político que defiende los principios de una educación inclusiva, propone que todos los estudiantes tienen el derecho a desarrollarse de acuerdo a sus potencialidades y a desarrollar las competencias que les permitan participar en sociedad. Para alcanzar este objetivo, el sistema escolar tiene la responsabilidad de ofrecer una educación de calidad a todos los estudiantes. Hacer efectivo el derecho a la educación exige garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes tengan, en primer lugar, acceso a la educación, pero no a cualquier educación sino a una de calidad con igualdad de oportunidades. Son, justamente, esos tres elementos los que definen la inclusión educativa o educación inclusiva (Aincow, Booth y Dyson, 2006; Echeita y Duk, 2008). Según estos autores, avanzar hacia la inclusión supone, por tanto, reducir las barreras de distinta índole que impiden o dificultan el acceso, la participación y el aprendizaje de calidad, con especial atención en los estudiantes más vulnerables o desfavorecidos, por ser éstos los que están más expuestos a situaciones de exclusión y los que más necesitan de la educación, de una buena educación.

No es el objetivo de este manual analizar en profundidad el concepto de educación inclusiva, sino trazar una visión general sobre una serie de cuestiones clave relacionadas con una aproximación inclusiva hacia la educación de niños con distintos tipos de discapacidad.

La inclusión educativa se ha analizado por algunos autores como una de las alternativas al llamado “dilema de la diferencia” (Dyson y Milward, 2000; Dyson, 2001; Norwich, 2008). La esencia de dicho dilema gira alrededor de la tensión entre ofrecer a cada estudiante la respuesta educativa que mejor se ajuste a sus necesidades educativas específicas y, por otro lado, tratar de hacer esto en el marco de sistemas educativos, centros, currículos y aulas “comunes” -inclusivas podríamos decir-, pues es a través de todos ellos donde mejor se pueden aprender los valores, las actitudes y las habilidades sociales que promueven el respeto a la diversidad y la no discriminación. Como muchos análisis vienen poniendo de manifiesto, dicho dilema genera múltiples conflictos y controversias que se van resolviendo episódicamente en el marco de los valores sociales dominantes en cada sociedad, de las políticas educativas que las administraciones sostienen al respecto y de la calidad de las “tecnologías educativas” (aplicación de las teorías en la práctica), con las que el profesorado debe hacer frente en sus aulas a las tensiones entre atender a la individualidad en el marco de un conjunto de estudiantes diversos que aprenden.La educación de los estudiantes con alguna discapacidad son considerados con necesidades educativas específicas, no escapa a dicho dilema los problemas que se sitúan en la falta de profesores que conozcan y utilicen de forma efectiva los procesos de enseñanza-aprendizaje de estos estudiantes y las dificultades para interactuar con los mismos, además, corre paralelo al giro que se está produciendo en torno a la “discapacidad” en el ámbito escolar, gracias al cual ésta se está dejando de ver como “algo individual”, donde las características de determinados estudiantes son la causa principal de sus dificultades; para ser vista como una “construcción social”, fruto de la interacción entre los estudiantes y sus contextos (escolar y socio-familiar), de tal manera que es el contexto con sus actitudes y sus prácticas concretas el que, en buena medida, crea las dificultades y los obstáculos que impiden o disminuyen las posibilidades de aprendizaje de determinados estudiantes: son las llamadas barreras para el aprendizaje y la participación que señalan los expertos (véase Alonso y Echeita, 2006; Booth y Ainscow, 2000).El otro gran debate, con su consiguiente controversia, gira alrededor de la localización o del contexto educativo más efectivo para desarrollar esa educación inclusiva de calidad a la que el estudiantado con alguna discapacidad tiene derecho (Foster et al., 2003; Giorcelli, 2004; Hung y Paul, 2006; Marschark et al., 2002; ONU, 2006; Powers, 1996, 2002). Algunos autores (Cawthorn, 2001; Marschark, 2002; Stinton y Antia, 1999) argumentan que la inclusión puede ponerse en práctica mejor cuando los estudiantes con alguna discapacidad acuden a clases ordinarias o regulares y se les implica en todos los aspectos de la vida escolar.Alternativamente, otros autores (Foster et al., 2003) proponen que la inclusión sólo puede llevarse a cabo cuando la educación de los estudiantes con alguna discapacidad se produce dentro de programas especializados y separados de los estudiantes, ya que así se puede responder mejor a las necesidades de comunicación y lenguaje, socialización e identidad cultural que presentan.Estas posiciones representan los puntos extremos de un continuo que va desde la completa integración hasta la total separación en clases o centros específicos, con un amplio rango de variantes entre ellos. Como vengo señalando, es evidente que cada uno de estos contextos educativos presentan ventajas y limitaciones (por eso hablamos de dilemas). En la actualidad lo que observamos es la necesidad y la emergencia de nuevas alternativas que buscan armonizar los elementos ventajosos de ambos contextos (y minimizar los contrarios), bajo la perspectiva de concebir que la inclusión no es solamente un lugar sino, en esencia, una actitud y un valor de profundo respeto por las diferencias y de compromiso con la tarea de no hacer de ellas obstáculos sino oportunidades (Ainscow, 2008; Echeita, 2006; Powers, 1996).La cuestión no está en discutir si es más indicado que estos estudiantes se escolaricen en centros de integración o en centros especiales, sino, más bien, sobre cuáles son las características que debe tener un determinado centro, sea éste ordinario o específico, para responder adecuadamente al reto educativo que plantean estos estudiantes, extrayendo las ventajas de cada uno de los contextos.No existe, por tanto, un único modo ni un único contexto para organizar una respuesta educativa ajustada a las necesidades de los estudiantes con alguna discapacidad. Sin embargo, exige una cuidadosa planificación, en función de las características del área geográfica de que se trate, del número de estudiantes con alguna discapacidad, de los recursos disponibles, y otros. Y también, en función de la capacidad de los diferentes agentes educativos implicados (administración educativa, profesionales, padres y organizaciones de sordos adultos) para buscar “nuevas” soluciones.En lo fundamental se trata de escolarizar juntos niños con y sin alguna discapacidad, con la participación en el aula de dos profesores simultáneamente (considerados ambos tutores del grupo), uno de los cuales es competente en temas de discapacidad en el area educativa, estos “contextos educativos mixtos” o de “escolarización combinada” consiste en agrupar en el centro y en las aulas un número amplio de estudiantado con alguna discapacidad, a diferencia de algunas experiencias de integración en contextos ordinarios en las que sólo se integra a uno o dos estudiantes, como máximo, por aula.Todo ello sin renunciar a la utilización de las ayudas técnicas ni a los apoyos específicos que los estudiantes puedan necesitar. Estas experiencias de escolarización combinada nos enseñan que debemos y podemos “pensar con otros esquemas”, que no será fácil hacerlo, pero que no es imposible.En esta tarea, es importante no perder de vista la realidad “sistémica” de los centros escolares, como consecuencia de lo cual los cambios que en ellos queramos introducir, requieren de modificaciones que deben atravesar los distintos planos o subsistemas en los que todo centro se configura: la “cultura escolar” o señas de identidad, metas y valores que orientan la acción educativa y los principios básicos de organización necesarios para avanzar hacia aquéllas; las “políticas escolares” o procesos de elaboración, desarrollo y evaluación de los proyectos curriculares, programaciones o planes específicos; y, “las prácticas” de las aulas (véase Alonso y Echeita, 2006; Domínguez y Alonso, 2004).
¿Que se necesita para una educacion inclusiva?
Mel Ainscow, un autor conocido en el abordaje de la temática, indica que aún existe una confusión considerable sobre el significado real del término «inclusión» y que se deben identificar cuatro elementos cuya presencia es recurrente:
La inclusión es un proceso. Es decir, no se trata simplemente de una cuestión de fijación y logro de determinados objetivos y asunto terminado. En la práctica la labor nunca finaliza. La inclusión debe ser considerada como una búsqueda interminable de formas más adecuadas de responder a la diversidad. Se trata de aprender a convivir con la diferencia y de aprender a aprender de la diferencia. De este modo la diferencia es un factor más positivo y un estímulo para el aprendizaje de menores y adultos.
La inclusión se centra en la identificación y eliminación de barreras. En consecuencia, supone la recopilación y evaluación de información de fuentes muy diversas con el objeto de planificar mejoras en políticas y prácticas inclusivas. Se trata de utilizar la información adquirida para estimular la creatividad y la resolución de problemas. —Inclusión es asistencia, participación y rendimiento de todos los estudiantes. «Asistencia» se refiere al lugar en donde los estudiantes aprenden, al porcentaje de presencia y a la puntualidad; «Participación» hace referencia a la calidad de la experiencia de los estudiantes cuando se encuentran en la escuela y por tanto incluye, inevitablemente, la opinión de los propios estudiantes; y «rendimiento» se refiere a los resultados escolares de los estudiantes a lo largo del programa escolar, no sólo los resultados de test o exámenes.
La inclusión pone una atención especial en aquellos grupos de estudiantes en peligro de ser marginados, excluidos o con riesgo de no alcanzar un rendimiento óptimo. Ello indica la responsabilidad moral de toda Autoridad Educativa Local,de garantizar que tales grupos que estadísticamente son «de riesgo» sean seguidos con atención y que se tomen, siempre que sea necesario, todas las medidas necesarias para garantizar su asistencia, participación y rendimiento en el sistema educativo.





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